Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta contractura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta contractura. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de septiembre de 2016

Tratamiento de una sobrecarga muscular

No importa si eres un atleta profesional o practicas algún deporte esporádicamente. La sobrecarga muscular es una lesión que puede producirse si repites un movimiento en el que interviene un músculo determinado: se trata de una contracción involuntaria y continua de las fibras musculares como consecuencia de la práctica excesiva de deporte o por la mala ejecución de un ejercicio. Los músculos con más probabilidad de sufrir sobrecargas son aquellos que forman parte de las extremidades superiores, el cuello o los hombros. 



Los principales efectos de este tipo de lesión son el dolor y la pesadez en los músculos afectados. Además, puede ocasionar molestias en las articulaciones y falta de movilidad. En cuanto se detecte una lesión de este tipo, es esencial acudir a un fisioterapeuta para evitar que se agrave. El tratamiento más habitual para disminuir el dolor que provoca una sobrecarga muscular es la realización de un calentamiento adecuado, la aplicación de calor local y el masajeo de la zona realizado por un profesional que sabrá escoger qué tipo de movimiento es el más adecuado para la zona afectada. Asimismo, se recomienda el reposo como primera medida, utilizar posturas que no sobrecarguen más el músculo afectado y realizar los estiramientos adecuados.



Además del tratamiento manual que puede ofrecer un fisioterapeuta, la tecarterapia Capenergy ofrece la posibilidad de realizar tratamientos combinados en manual y automático, para acelerar todo el proceso de recuperación. Aplicar Capenergy en estos casos acelera la eliminación del ácido láctico producido durante el ejercicio y permite desinflamar el músculo sin necesidad de ingerir medicamentos. En las primeras cinco sesiones de tratamiento, siempre dependiendo de la zona lesionada y de su gravedad, el paciente ya puede volver a su rutina habitual de vida. Es importante que una vez recuperado de la lesión, el paciente realice ejercicios de fortalecimiento en la zona que se ha visto afectada para evitar posibles futuras recaídas.

sábado, 27 de agosto de 2016

Lesiones en el tendón de Aquiles

Los atletas y deportistas de fin de semana son los más propensos a padecer una lesión en el tendón de Aquiles, pero también es común en individuos cuyo trabajo ejerce presión en sus tobillos y pies, como los jornaleros. El tendón de Aquiles es la extensión tendinosa de los tres músculos de la parte baja de la pierna (gemelo, sóleo y plantar); es uno de los tendones más fuertes y gruesos del cuerpo, mide alrededor de 15 centímetros de largo y utiliza al caminar, correr y saltar. La lesión en el tendón de Aquiles es una afección que ocurre cuando dicho tendón –que conecta la parte posterior de la pierna al talón– se inflama y duele cerca de la parte inferior del pie. Este tendón se denomina tendón de Aquiles. Le permite empujar con su pie hacia abajo.


En los últimos años se ha incrementado el número de lesiones deportivas que afectan a este tendón situándose entre un 30 y un 40% y afectando mayoritariamente a mujeres. La tendinitis de Aquiles se produce generalmente por un sobresfuerzo de la articulación o por una torcedura. Especialmente en deportistas, puede deberse a un cambio drástico de la rutina de entrenamiento, ya sea en intensidad, superficie o técnica, sin estar previamente preparado; el uso de un calzado inadecuado para la práctica deportiva específica y algunas alteraciones estructurales del pie también pueden causar este tipo de patología. En personas de mayor edad se puede deberse a una artritis que produce irritación, dolor e hinchazón en esta zona.


El síntoma más evidente es el dolor en el talón que se puede incrementar hacia la pantorrilla al caminar o correr. Se siente al efectuar un esfuerzo o, en casos más graves, al andar, y ante una palpación con una sensación de dolor agudo que se extiende hacia zonas del tendón que no reciben la presión directa. La tecarterapia Capenergy logra que los tejidos blandos actúen desde el interior activando los mecanismos de defensa del cuerpo para tratar lesiones del aparato locomotor, mejorando rápidamente la lesión y permitiendo al paciente recuperar antes su ritmo de vida habitual.

viernes, 19 de agosto de 2016

La contractura muscular, una lesión muy común

Padecer una contractura es algo muy habitual ya que no sólo la sufren quienes practican deporte: las personas sedentarias, mayores, con estrés o que adoptan malas posturas suelen también lesionarse. Una contractura es la contracción continuada e involuntaria de un músculo y sus fibras, que provocan dolor y una alteración de su funcionamiento habitual. Puede aparecer cuando se realiza una actividad física inapropiada en intensidad y función, mientras se hace ejercicio o una vez finalizado o tras una lesión grave. Las contracturas más frecuentes se dan en la zona cervical y en la musculatura de la espalda. Aunque no se trata de una lesión grave, puede ser muy molesta a la hora de realizar actividades.


Los síntomas más característicos y comunes de las contracturas musculares son el dolor y la limitación de movimientos. Ambos parámetros ofrecen un amplio abanico de gravedad, ya que en algunos casos las contracturas pasan de ser pequeñas molestias sin impedimento alguno a lesiones completamente invalidantes. Hay una serie de circunstancias –algunas de ellas evitables– que pueden provocar la aparición de una contractura: el sedentarismo, mantener una misma postura durante muchas horas, el estrés, la deshidratación, dedicar la mayor parte del tiempo a ejercitarse o el proceso de envejecimiento, que afecta directamente a los músculos.


El tratamiento con tecarterapia de Capenergy genera calor en el interior del músculo y provoca una revascularización y mayor riego sanguíneo en la zona dañada, lo que conlleva una mejor oxigenación de los tejidos, favorece la eliminación de toxinas y sustancias nociceptivas (las causantes del dolor) y se produce un mejor aporte de nutrientes. Con ello se consigue una acción antinflamatoria, una más rápida recuperación de los tejidos y una mejoría de sus funciones.